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SII en Prensa
Diario Financiero (28/11/2005) |
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Desde enero de 2009 firmas deben adoptar las Normas Internacionales de Información Financiera Empresas chilenas enfrentan revolucionaria transformación en sus normas contables “Más del 50% de la normativa contable chilena es diferente a la internacional (...) Estamos bastante desalineados”, comenta el Superintendente de Valores, Alejandro Ferreiro Contadores, auditores y reguladores trabajan fuerte en las preparaciones para el año nuevo de 2009. Y no se trata de una gran fiesta. A partir del 1 de enero de ese año, las actuales FECU que reportan las empresas con sus estados financieros cambiarán de pies a cabeza. Una tarea titánica que se ha planeado con cinco años de anticipación, pero que logrará, literalmente, que los balances chilenos sean iguales a los de las empresas de más de 100 países. Se trata de la adopción de las IFRS (International Financial Reporting Standards) o Normas Internacionales de Información Financiera, que actualmente rigen a los países miembros de la Unión Europea, más algunos otros como Australia, Nueva Zelanda, Rusia, Perú y Colombia. Un cambio fuerte si se considera que “más del 50% de la normativa contable chilena es diferente a la internacional (...) Estamos bastante desalineados”, según comenta el Superintendente de Valores y Seguros (SVS), Alejandro Ferreiro. Por eso mismo, los cambios en la manera de informar los estados financieros de las empresas locales impactará varios frentes: capacitación de auditores, contadores y área de finanzas de las empresas, posibles cambios tributarios, inversión tecnológica para nuevos sistemas. Pero existe otro aspecto -aún no dimensionado-, que podría ser el más radical de todos: el cambio en las valorizaciones de las empresas, especialmente las ligadas a los recursos naturales como forestales, salmoneras, agrícolas y mineras, por el nuevo tratamiento que se le da a los activos biológicos. Al respecto, hay varias opiniones. Si bien en términos generales el socio director de auditoría y riesgos de la consultora Ernst & Young, Rubén López, estima que es “difícil precisar los efectos, porque depende de cada compañía”, Luis Werner, presidente del Colegio de Contadores, sostiene que “tendrá efectos en las valorizaciones porque en términos globales y generales, los patrimonios tienden a cambiar al compararlos entre la normativa internacional y la local”. Pero Ferreiro llama a la calma: “ninguna gana y ninguna pierde, simplemente es una nueva manera de reflejar una realidad contable (...) las empresas son las mismas, los flujos son los mismos, la valorización por flujo no debería significar un cambio mayor”.
¿Por qué hacerlo? Si el remezón es tan fuerte, ¿por qué hacerlo? “Chile quizás no sentía la necesidad de converger hacia una norma en la medida que existiesen dos (la estadounidense y la europea). Las señales apuntan a que a 2009 va a haber una y va a ser ésta, y por tanto, a partir de ese entonces va a ser cada vez más costoso para Chile mantener una normativa idiosincrática con olor a vino tinto y empanada, eso ya no tiene sentido en este mercado global”, explica Ferreiro. Para López, si bien aún no se puede dimensionar, sí hay ventajas para las empresas en la adopción de las IFRS: “lo que busca es que haya más información, más importante y que ésta sea más transparente”. Además, en cuanto a la obtención de financiamiento, “una empresa para levantar capital debería conseguir un ahorro con esto. El lender (comprador de la deuda) va a decir “este es el estado financiero y lo puedo leer con facilidad”. Actualmente, tu vas con un estado financiero a levantar capital o a vender tus acciones y el inversionista no sabe lo que dice”, explica. Para Werner “tiene una importancia enorme en el mundo. Ha sido definido por algunas personas como un nuevo lenguaje de la contabilidad, que permite transparencia, consistencia, y una lectura uniforme de los estados financieros en todo el mundo”. Para la puesta en marcha de los planes de convergencia, el Colegio obtuvo un aporte del Banco Interamericano de Desarrollo “que tiene por objeto, en un lapso de 4 años, que la normativa chilena converja hacia la internacional, adoptando las normativas internacionales, pero adoptándolas inteligentemente de manera que no signifiquen problemas”, sostiene Werner. Se trata de la donación de US$ 1,5 millones, de los cuales US$ 750 mil es entregado en efectivo mientras que los otros US$ 750 mil “el colegio tiene que colocarlo en especies: en intelecto, en oficinas, en bienes de ese corte”.
Los cambios Según explica Rubén López, socio director de auditoría y riesgos de Ernst & Young, entre los primeros cambios que las normas IFRS traen en comparación con la normativa local vigente figuran:
Presentación de estados financieros: Cada norma que valoriza un activo o que determina cómo se registra un pasivo, dice específicamente qué tiene que revelar. Por ejemplo, está la información segmentada. “Se refiere a cuando existen distintos productos o servicios o distintas áreas geográficas, lo que te pide la norma es revelar cuál fue el resultado de cada uno de estos productos y servicios y de cada una de éstas áreas geográficas, de manera tal que puedas determinar y separar los riesgos en cada una, porque o sino, tu ves un estado de resultados fragmentado”, explica López. El análisis de resultado también será con mayor detalle, más explicativo, acercándose a los parámetros de explicación que tienen los MD&A de las empresas estadounidenses. Valorización: Uno de los principales cambios se da en el goodwill. Actualmente, definido como la diferencia entre el valor pagado y el valor justo (fair value) del activo adquirido, pasará a calcularse como la diferencia entre el valor justo (de mercado) y el contable. Además, en Chile el goodwill debe ser amortizado en el plazo de retorno de la inversión con un máximo de 20 años. En el caso de las IFRS, se determina el goodwill al momento de la compra, no se amortiza, pero sí está la obligación de anualmente hacer un test de deterioro, que analiza cómo ha evolucionado este valor. Y de haber un deterioro en ese activo, se debe efectuar la rebaja correspondiente del activo con cargo al resultado del período. Corrección monetaria: La corrección monetaria no es permitida bajo las IFRS. Cada una de las normas de IFRS va a tener un primer año de adopción, en que se determina cuál es el costo al que se debe registrar cada uno de los activos y pasivos en los estados financieros, parámetros que están establecidos. En el caso de los activos fijos, al no haber corrección monetaria, existe la alternativa de método de costo o revaluación. En éste último, dependiendo de la volatilidad que tenga el valor justo de ese activo, se debe periódicamente hacer los ajustes correspondientes en la cuenta activos. Por tanto, los activos siempre se mantendrán a su valor justo en los estados financieros. Consolidación de estados financieros: Bajo IFRS es obligatoria sin ninguna excepción. Esto es, sin importar que un conglomerado tenga una empresa de otro rubro que pueda distorsionar los resultados finales logrados.
Activos biológicos:
Se refiere a un animal vivo o una planta. “Ahí tenemos un impacto importante a nivel de compañías en el sector forestal, en el agrícola, en el pesquero, salmones”, estima López. Explica que un activo biológico tiene que ser medido en base al valor justo en el momento de su reconocimiento inicial. Se vuelve a medir cada año, y es en la variación que se genere donde está la diferencia. Aplicado en el caso de una empresa forestal, actualmente en Chile cualquier crecimiento (o pérdida) que tenga un bosque queda contabilizado como patrimonio a través del fondo de reserva forestal; en cambio, en IFRS la diferencia también se contabiliza en el patrimonio, pero a través de resultado del ejercicio.
El impacto sobre los impuestos.
Los efectos que el cambio en la entrega de la información financiera pueda tener sobre la tributación de las empresas encendió rápidamente señales de alerta.
“Nadie va a converger hacia normas de contabilidad cambiando las propias si supone un impacto tributario: ni las empresas ni el Estado lo va a aceptar. Un alza de impuesto o alza de los parámetros sobre el cual se calcula los impuestos, las empresas lo van a rechazar y van a ver en esto un alza tributaria encubierta. Si por el contrario significa una rebaja de las bases de cálculo, de la utilidad tributable, va a ser el Estado quien la rechaza, por eso es que discurren en caminos paralelos la contabilidad financiera de la contabilidad tributaria”, señala el Superintendente de Valores y Seguros (SVS), Alejandro Ferreiro.
Por eso es que ya se establecieron equipos de trabajo entre la SVS y el SII para esos efectos: “hay un plan hasta 2009. Hay que ir pesquisando punto por punto cuáles son las áreas de eventual colisión, cuáles son los campos en los que pudiera darse bajo alguna interpretación la neutralidad tributaria. El SII tiene perfecto derecho de desatender algunas normas para mantener la prevalencia de las normas tributarias que están vigentes”, explica Ferreiro.
“Debiéramos tener nosotros un criterio de medición de utilidades en la última línea que no se alterara significativamente para efectos tributarios. Ese es el objetivo, el principio rector y eso es lo que queremos conversar con SII para efectivamente cumplir con esa meta”, sostiene. Es que sabe bien que la convergencia es “una empresa titánica, incluso inviable si se le agregan incertidumbres tributarias en el camino”, razón por la cual “la lógica que permanece en todo es buscar la neutralidad tributaria de la convergencia contable”.
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